Hace ya muchos, muchos años que numerosas instituciones gubernamentales tuvieron la genial idea de construir distribuciones GNU/Linux para gobiernos autónomos, entidades educativas, gobiernos centrales… con la intención de usar el software libre en lugar del privativo. España por ejemplo vivió un boom después del año 2000 y algunas autonomías tenían su propia distribución GNU/Linux. En Extremadura nació gnuLinex, más tarde en Andalucía hacía lo suyo con Guadalinex, en La Mancha, Molinux, Max Madrid, Lincat en Catalunya, Lliurex en la Comunidad Valenciana, las distros se extendieron como la pólvora.

Pero seamos francos, no se han cuidado, el mantenimiento ha sido escaso cuando no nulo, los escritorios especialmente rudos, feos como el patito negro que nadie quiere. Casi todo es ya pura historia, porque la mayoría desaparecieron y las que siguen en activo no son especialmente famosas ni populares.

Tengo conocimiento que en 2017 una de las distros de las que acabo de mencionar y no quiero decir cual es, tenía Firefox 12. No, no estoy de broma, sus mantenedores dicen que va bien. Por favor, no te rías, es para llorar. Lo mismo ocurre con la suite ofimática Openoffice, es la que usaba Homero cuando escribió la Ilíada.

Quiero decir que es una irresponsabilidad dejar a irresponsables encargados del mantenimiento y el desarrollo de distribuciones de uso público. A muchos no os importará esto, a otros sí nos importa porque todo ha sido un fracaso estrepitoso y es hora de señalar los posibles impedimentos de que GNU/Linux tenga tan mala fama en colegios e institutos. Vamos a dejar el tema de los juegos en este caso porque obviamente a un instituto se va a aprender y a estudiar, no a pegar tiros virtuales.

Veréis, al principio del boom de las distros autonómicas, se usaban unos entornos de escritorio bastante espartanos, generalmente GNOME pero es lo que había. Y no voy en este momento a enviar imágenes de como eran esos escritorios porque los podéis imaginar. Lo dicho, eran otros tiempos y lamentablemente KDE, mucho más atractivo y moderno, tenía doble licencia, libre y privativa, levantando dudas acerca de su uso. De haber adoptado este escritorio otro gallo hubiera cantado quizás.

Lo viví personalmente. Mis sobrinas estudiaban en el año 2006 en el instituto aquí en San José de la Rinconada y me hablaban de lo espantoso que era “Linux”. La distribución era Guadalinex y un día me trajeron un notebook que entregaba la Junta de Andalucía a los estudiantes. Quedé petrificado, software obsoleto, escritorio del periodo Terciario.. en aquel año Windows iba por su versión Vista, que aunque fuese un pecado mortal de Microsoft, visualmente era muy atractivo. Niños y adolescentes no entendían como ellos tenían un sistema operativo que parecía sacado de los primeros años 80.

Como nota informativa, la última actualización de la página oficial de Guadalinex fue en 2016. Paga impuestos para esto. Disculpad si insisto con Guadalinex pero es la que conozco más de cerca. También debemos entender su dejadez por la crisis y tal. No hay dinero, el presupuesto se ha ido en ERE’s y pelotazos.

 

Estaréis notando que mis críticas van principalmente al tema visual de los escritorios de las distros para la enseñanza. Realmente mi intención es esa, aparte de iniciar a la juventud en el espíritu del software libre hay que cuidar mucho el ambiente donde se trabaja. Me caerán críticas como churros empinados pero considero un ENORME error usar entornos de escritorio desfasados y espartanos como XFCE en la enseñanza. Entended esto: esos entornos de escritorio son especiales para aquellas máquinas antiguas con características muy limitadas, y en esos casos es la mejor opción. Pero para PC muchos más actuales es un atraso y da una mala fama que no hace justicia a un sistema tan puntero como GNU/Linux. La juventud rechaza nuestro sistema porque se lo presentan como si estuviéramos en la década de los 80.

No estamos hablando de unos alumnos de 7/8 años, sino de jóvenes que saben diferenciar un mojito de un mojón. Y ese no es el camino. Aparte de funcionalidad hay que trabajar en un entorno agradable y moderno, tenemos escritorios sofisticados y aparte de la apariencia, hay que tener los sistemas actualizados, con software nuevo y no permitir que un irresponsable imponga a los alumnos usar un navegador web de los tiempos aquellos en los que Lola Flores cantaba: Ay pena, penita pena. Si algo no entra por los ojos, saldrá por el culo.

Así no avanzaremos.

Pedro

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