Que concibas tener una computadora para dar tiros virtuales y demostrar hasta dónde puedes llegar tu brillantez en un mundo imaginario no te debe de llevar a pensar que los demás usen sus máquinas para hacer lo mismo.

Porque puedes usar tu computadora para lo que desees, está claro, pero en la sociedad hay todo tipo de personas. Quizás a ti te baste en esto de la computación, llegar a casa a liarte a dar tiros  o correr con un coche virtual, entrar a trolear un sitio para demostrar tus dotes de imbécil sin remedio, o quizás a mirar tu escritorio Windows con el que te aburrirás de ver siempre lo mismo, y que encima no puedes apenas cambiar nada. En toda esta tesitura ¿no has pensado que hay mucha gente que siente algo más?

Ya se que muchos no lo entenderéis pero el software libre en general y GNU/Linux en particular, aparte de hacer todo lo que hace una persona que quiere jugar, leer, ver cine, escuchar música, esto es como una religión. O quizás la palabra más justa no sea religión sino pasión o filosofía. Sí, es más conveniente la palabra filosofía porque nos movemos en un mundo donde queremos tratar los problemas que la gente suele encontrarse, estudiamos qué podemos hacer para que los demás consigan deshacerse de las cadenas que imponen los poderosos, porque tenemos una verdad por la que luchar. No, antes de que digas aquello de que Pilato dijo con su ¿qué es la verdad? te diré que las máquinas están hechas por hombres y los hombres han de dominar a la máquina y no al revés porque la mecánica y la electrónica se impondrían sobre la humanidad. Esa es la verdad, una verdad en la computación. En el momento en el que un programa coarta tu poder sobre la máquina y quieres que te doblegues, no tienes libertad, te domina.

Después, a los defensores de GNU nos mueve la moralidad, o ética, una palabra que no gusta a mucha gente. Y los que luchan por esa ética de defender ese movimiento que quiere que la máquina no nos domine, ni su software, los que se quejan de los monopolios empresariales y los abusos, llevamos un método. Ese método es defender una TI abierta, transparente y darla a conocer.

Esa propia metodología y esa filosofía es pasión. No vemos una computadora como una máquina que corre un software: Vemos una oportunidad de cambiar a una sociedad más justa. Vemos y defendemos una sociedad comunitaria y solidaria, opuesta al egoísmo y ombliguista.

Con GNU/Linux y el software libre nos sentimos como personas frente a la máquina y demostramos que somos nosotros quien la controla, que podemos hacer con ella lo que nos plazca sin que Microsoft o Apple nos de su consentimiento o su condena, porque condena es lo que son. Tenemos tanto por donde y qué elegir que ponerse enfrente del monitor es asomarse a un universo de posibilidades, cada día un sentimiento como el de un niño con zapatos nuevos. Es un mundo tan grande y apasionante que te zambulles una y otra vez en nuevas experiencias con algunas de las cientos de distros que existen. Sí, se que tú no concibes ni lo vives igual que nosotros, pero no es porque seamos supremacistas ni seres superiores o de luz, eso es absurdo y estúpido. Somos personas que sentimos la informática de otra forma, más allá de jugar. Creemos que es una filosofía de vida, porque solos no somos nada, pero juntos podemos cambiar el rumbo de una humanidad que le han enseñado a despeñarse desesperanzada por el abismo.

Así que mejor es que no nos llamen “putos fikis” o “supremacistas” como lo hacen con asiduidad, porque luchamos por lo que algunos no tienen cojones de luchar. No estamos por encima de nadie, tenemos una ética comunitaria y solidaria y pensamos que el poder reside en la comunidad. Y aunque en esa comunidad hay muchos que les importa que seamos muchos gnulinuxeros a costa de cruzar las líneas rojas, los que en verdad creemos en el software libre pensamos más en la mantener su filosofía antes que el número de usuarios, por ello rechazamos SIEMPRE el uso de programas privativos en una distribución GNU/Linux.

No, no somos supremacistas, tenemos una filosofía en la que creemos, y estamos siempre entusiasmados con el software libre. Tú no tienes por qué estarlo pero no nos ataques como si fuéramos supremacistas: Creemos en algo que quizás tú no creas, y ya.

(Artículo visitado 1 veces, 1 visitas hoy)