Editorial

Tanta distribución GNU/Linux ¿para qué? (Editorial)

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Este tema viene siendo algo algo espinoso desde finales de los años 90, cuando las distribuciones empezaban a bullir con gran efervescencia. Y claro, las opiniones son tan dispares que a menudo las discusiones terminan en tablas porque la cuestión de que hayan muchas distros y la conveniencia -o no- de que hayan unas pocas tienen tanto puntos negativos como positivos.

A finales del siglo XX habían unas pocas distribuciones GNU/Linux. Podemos citar algunas, como Slackware, Debian, Red Hat y Suse. Sin embargo, no fue hasta los primeros años de la era 2000 cuando se inicia la explosión de una cantidad importante de distribuciones. En estas fechas aparecieron distros tan notorias como Mandrake, Ubuntu y Opensuse en el año 2005. Fue Ubuntu quien dio el disparo de salida pero previamente ya le habían salidos vástagos a Debian y se basaron en ella Lindows (aka Linspire) y Mepis. Aquí empezó la carrera hacia .. ¿ninguna parte o a muchas partes?

Ubuntu abrió las puertas masivamente a los usuarios y la razón principal es que aunque Windows XP llevaba desde el año 2001 dominando la inmensa mayoría de los PC del mundo, también significó que fuera diana de una enorme cantidad de troyanos, virus y malware.

Muchos usuarios decidieron abandonar Windows porque necesitaban una plataforma más segura en cuanto tuvieron noticia de que existía un sistema operativo donde no habían virus ni malware. Ubuntu tuvo un papel importantísimo porque hizo de nexo de unión de un GNU/Linux complicado de instalar y administrar como Debian a otro más sencillo con herramientas que facilitaban al usuario la labor diaria, como la instalación de controladores propietarios o la posibilidad de añadir fácilmente códecs de código cerrado para poder ver y escuchar todo tipo de formato de vídeo y de audio.

Así pues, de este modo comenzó con el tema de la cantidad de distribuciones, lo que para unos es una locura y para otros algo maravilloso. Pero veamos desde una visión distinta, la del prototipo de usuario.

Generalmente, el usuario conservador no suele ser partidario de una gran cantidad de opciones para elegir, las distros deben ser unas pocas para generalizar su uso y centrarse en el sistema operativo más que en personalizaciones inútiles.

También está el caso del principiante, que a menudo es una tortura elegir con cual empezar dada la exorbitante cantidad de distros y sabores. De cualquier modo hay mucho escrito en la blogosfera sobre las más idóneas para el que se empieza a iniciar en este mundo.

Finalmente están aquellos, que como yo, piensan que la variedad es algo muy positivo, pero relativamente.

El hecho de la existencia de cientos de distribuciones lo veo como algo maravilloso porque es una ventaja más del software libre. A raíz de que el código es abierto, muchos desarrolladores, grupos de entusiastas y empresas pueden modificar las fuentes y presentar sus distros personalizadas de aquella original, sea Debian, Ubuntu, Fedora, Arch* y un largo etcétera. Estas versiones modificadas incluso son usadas para crear sistemas operativos para ser usados en las administraciones públicas, como la educación.

La mayoría de las veces que una distro es personalizada, esos sistemas nombrados más arriba* se presentan con un entorno de escritorio específico según la necesidad y el gusto del usuario final. Aunque es necesario decir que casi nunca aportan nada que otra cualquier distro, ya que en casi todas el cambio del escritorio es muy fácil. Sin embargo, la intención de quienes crean una distribución basada en Ubuntu, por ejemplo, con XFCE es que trabajen solo con ese entorno ya que la inclusión de otro puede ralentizar, y mucho, el sistema.

Es decir, pensad que muchas distros sobran porque no aportan nada. Sin ir más lejos, hace bastante tiempo estuve probando Pop!_OS y puedo decir que es Ubuntu con un GNOME-Shell personalizado, pero no aporta absolutamente ni al sistema ni a la propia interzaz. Colores, wallpaper e iconos basados en un pack ya existente.

Como Pop!_OS hay muchas y no vienen con ninguna novedad. También es cierto que existen distribuciones que sí vienen con características interesantes, como suelen ser algunas distros basadas en Debian, que ofrecen productos como Kali Linux, que es un sistema de penetración y seguridad, Antix, optimizada e indicada para equipos viejos, SparkyLinux o Tails, dedicada para diagnóstico forense, penetración y la última a la seguridad.

Hay algunas distribuciones que han partido de otra y han mejorado a la matriz, como es el caso de Mint. Y otras que las han modificado tanto que no se parecen nada a la original, como Elementary OS, donde, aparte existen bastantes novedades, como un escritorio independiente y original, Pantheon y varias aplicaciones creadas por el mismo equipo, como Dexter, el cliente de correo Postler, la tienda de software y un Nautilus remodelado e innovador.

La lista sería muy larga pero son muchas las que han modificado la versión original por otra con una intención específica, como Zorin, que está proyectada para que sea parecida a Windows 10, KDE Neon, Chakra y Kaos enfocadas al escritorio Plasma con software QT, Lubuntu y Xubuntu para trabajar en equipos con pocos recursos y un sinfín más.

Por otra parte en la familia Arch hay vástagos como Arco, Manjaro, AntergOS, Blackarch y al igual que las basadas en Ubuntu, cada una es especial para un determinado usuario.

Quiero decir que hay distribuciones que aportan algo y otras absolutamente nada. Hay distros que superan a la original y otras que acaban desapareciendo porque el poco uso desalienta a los desarrolladores. Es decir, quizás exista un cansancio de ver lo mismo con distintos nombres.

Para finalizar, ¿cómo veo el hecho de que existan tantas distros? A mi modo de ver la balanza se inclina hacia el lado positivo por dos motivos principales:

  • Es gratificante elegir qué distro te quedas ya que puedes elegir la se ajusta a tus necesidades
  • Es causa y efecto de las maravillas del software libre y su filosofía

Así es. Windows y MacOS te presentan un sólo sistema operativo y una sola interfaz gráfica, no hay nada más, no puedes elegir porque son software cerrado y tienen enormes empresas detrás que los desarrollan, así que no existe el nivel comunitario y libre.

Si os dais cuenta, el hecho de la abundancia de distribuciones GNU/Linux es por la misma razón por la cual existen tantos entornos de escritorio, para que encuentres la adecuada a ti.

Todavía queda otra opinión que es radicalmente distinta a los que nos parece positiva la existencia de muchas distros: La de muchos desarrolladores, que aplauden que sólo existiera una distribución GNU/Linux y así dormir tranquilos.

Y es que los tenemos locos con tanta distro.

Se abre la veda a los comentarios, ¿qué opinas tú de todo esto?

Pedro

 

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Miguel
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Miguel

Me conformaría que al instalar una distribución no diera errores y que las únicas preguntas fueran como se hace esto o aquello.

xxx
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xxx

Supongo que la cuestión no es “para qué” sino “por que”. Hablamos de la filosofía de la libertad y investigación. Seguramente tiene que haber distros seguras y fuertes, pero no tiene que haber una “gran distribución” o varias, sino los muchos caminos que cada uno investiga y explora.
¿Se pierden esfuerzos?, seguramente, pero se exploran múltiples opciones y se abren caminos, que era la filosofía inicial.

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4.5

JoséH
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JoséH

Algunos chicos no valorarán lo que es tener “mil gustos” de software. Por que nunca vivieron en un mundo donde las distros eran contadas con los dedos de las manos. Hoy he probado muchos sabores y la verdad es maravilloso. Hay mucha potencialidad pero, lamentablemente no hay continuidad. Una distro puede cambiar o dejar de funcionar tanto en 5 años como a los 3 meses. Debe ser por eso que me quedo con las distros más antiguas.

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